Pero Estados Unidos no sólo se convirtió en la primera potencia industrial y militar del planeta sino también en la cumbre artística del siglo XX. Esta parcela de la cultura sí fue reservada a los judíos aunque siempre bajo la batuta protestante. Los judíos fueron los magnates de la industria cinematográfica que produjo las mayores cimas artísticas del último siglo y, a través del arte, insufló en todos los seres humanos el último gran hálito que han recibido sobre el bien y el mal y, con ello, el cine americano clásico ha hecho a la humanidad mejor o, al menos, le ha dado la oportunidad de mejorar. Sus grandes personajes encarnan mejor que ningun otro los modelos de comportamiento ideal.