Los Estados Unidos de América fueron el pueblo elegido por Dios para guiar a la humanidad en la última época. No sabemos cuánto durará esa elección ni siquiera si actualmente está en vigor. Sabemos, con toda seguridad, que Dios los ha puesto por encima de los demás pueblos como guía del mundo entero, para enseñar a todos los hombres el camino hacia Él. Por eso les ha dado el poder y la gloria, para que sean, como predijo John Winthrop, la ciudad sobre la colina de la que habla Jesús de Nazaret en el Evangelio de Mateo.